La jornada de cierre de hoy, miércoles 1 de abril de 2026, ha estado marcada por un repunte significativo del oro, que ha escalado hasta los $4.791 la onza, impulsado principalmente por la intensificación de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y señales de acumulación estratégica por parte de bancos centrales.
Los movimientos intradía mostraron una fortaleza creciente en el metal amarillo a lo largo de la sesión occidental, superando la resistencia inicial y consolidando ganancias notables. Este avance se produce en un contexto de escalada de la retórica y acciones militares en la región del Estrecho de Ormuz, que ha elevado la percepción de riesgo global y fortalecido al oro como activo refugio.
La noticia más relevante de la tarde ha sido la creciente preocupación por la seguridad del Estrecho de Ormuz. Informes sobre el plan del ejército estadounidense para incautar reservas de uranio iraní, el aumento de aviones de ataque A-10 del Pentágono en Oriente Medio, y el llamado de Emiratos Árabes Unidos a la ONU para autorizar el uso de la fuerza para reabrir el estrecho, han generado un fuerte apetito por el oro. La amenaza de Trump de detener la ayuda a Ucrania para presionar a Europa sobre Ormuz añade una capa adicional de incertidumbre.
Además, la noticia de que el FMI, el Banco Mundial y la AIE coordinarán respuestas al impacto de la guerra en Oriente Medio subraya la magnitud de las preocupaciones económicas globales que están beneficiando a los metales preciosos.
La plata, aunque con ganancias más moderadas, también se ha beneficiado del sentimiento general de búsqueda de activos de valor, mientras que el platino y el paladio han cerrado con ligeras pérdidas, reflejando una demanda industrial más volátil y menos sensible a los impulsos de refugio puro.
Los inversores deberán seguir de cerca la evolución de la situación geopolítica en Oriente Medio. Cualquier escalada o desescalada en la región tendrá un impacto directo en el precio spot del oro. Asimismo, la atención se centrará en las declaraciones de los principales bancos centrales y en cualquier dato macroeconómico relevante que pueda influir en la fortaleza del dólar estadounidense y, por ende, en el atractivo relativo de los metales preciosos como reserva de liquidez metalífera. La capacidad de los bancos centrales para coordinar respuestas a crisis globales será un factor clave a vigilar.